Las tradiciones africanas no tienen paralelo con la sociedad feudal europea. Tom Mboya
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En el texto anterior hice una reseña del libro “The War Against the Commons” de Ian Angus, que trata sobre la historia de la desposesión de las tierras comunales y cómo fue fundamental para nacimiento del capitalismo en Inglaterra y Gran Bretaña, lo que Marx describió sarcásticamente en El Capital como “la llamada acumulación originaría”. Este mismo proceso de desposesión fue exportado mediante la invasión colonial de las potencias europeas alrededor del mundo, y requirió una fuerte justificación ideológica particularizada para cada caso. Dado que los procesos de acumulación por desposesión no se basan en la simple fuerza bruta, también requerían de una operación ideológica para reconfigurar las relaciones sociales y de propiedad del suelo, de tal forma que la expropiación del territorio a sus habitantes pareciera “natural”. Un ejemplo de este proceso de justificación lo describe D. Vance Smith en “Atlas´s Bones: The African Foundations of Europe”, para el caso de Kenia durante la colonia británica.
Lo primero a resaltar es que el contexto socio-económico en Kenia no era igual al de Inglaterra en su transición del feudalismo al capitalismo. Aún más allá, la idea del sistema feudal en Europa era una interpretación (ideológica) de los historiadores británicos del siglo XVIII y XIX. Smith (2005, p. 233) lo resume de así:
El feudalismo, tal y como lo describió el influyente historiador del siglo XIX William Stubbs, era “una organización completa de la tenencia de la tierra”. El rey “era el señor original”; por debajo de él, en función de su posesión de tierras, “cada señor juzgaba, gravaba con impuestos y mandaba a la clase inmediatamente inferior a él [y] la esclavitud abyecta constituía el estrato más bajo”. Esta clase más baja era la servidumbre.
Ahora bien, en Kenia el modo de producción se basaba en comunidades pastoriles y agrícolas con posesión comunal de la tierra, que no era un bien alienable ni una fuente de renta individual, sino un recurso colectivo cuya gestión estaba vinculada a obligaciones comunitarias, ciclos ecológicos y redes de parentesco. Además, no había un rey ni de una aristocracia que se clamaran poseedores de la tierra donde se asentaban las comunidades como sucedía en Inglaterra. Esto hacía que el proceso de cercamientos no pudiera replicarse al pie de la letra bajo la idea simplista de que la realeza y la aristocracia podían dividir “su propiedad” como quisieran. A pesar de ello utilizaron sus concepciones medievales para poder justificar el mismo proceso de desposesión. Smith apunta:
Sin embargo, el concepto de feudalismo era mucho más que una idea que los victorianos se inventaron sobre la Edad Media. También fue el modelo que las colonias británicas utilizaron para la política y la legislación sobre la tierra (y gran parte de la legislación en general). (Vance, 2005, p. 233).
Es importante subrayar que esta concepción del feudalismo no era una descripción objetiva histórica de Inglaterra, ni de Europa, sino una construcción historiográfica mitificada que servía para explicar el origen del Estado inglés y su sistema jurídico – uno que se había construido en base a la expropiación de los bienes comunales. En este sentido, la idea del feudalismo era una categoría ideológica para los ingleses, y su aplicación a otros pueblos tenía un fin político: justificar la ocupación colonial.
Por ello, los ingleses “medievalizaron” Kenia, en el sentido de que interpretaron y distorsionaron deliberadamente a su sociedad como si correspondiera a este modelo de feudalismo. Es decir, situaron histórica y socialmente a los habitantes de Kenia en la edad media, lo cual que les permitió menospreciarlos y racializarlos, al calificarlos de ser un pueblo atrasado y primitivo, en comparación con la “modernidad” europea. A la vez, que justificaba políticas basadas en la idea de una misión de progreso civilizador, de tutelar a las poblaciones “primitivas” para que alcanzaran el progreso. Un mecanismo ideológico y de dominación que Franz Fanon describía como “infantilización colonial” para argumentar que los habitantes originarios eran incapaces de autogobernarse. Esto fue fundamental para poder reestructurar la posesión y el uso de la tierra en Kenia, junto con la misma sociedad. D. Vance Smith (2005, p. 238) menciona:
Existen varias razones por las que la Edad Media influyó profundamente en aquellos que dieron forma a la política de suelo. De una manera profunda, aunque a menudo se pase por alto, el derecho consuetudinario (common law) es, por supuesto, esencialmente medieval. En la base de la “medievalización” de África por parte de los británicos se encuentra la reestructuración radical de la propiedad de la tierra en una estructura “feudal” totalizadora: toda la tierra era propiedad de la Corona. Una de las sentencias judiciales más significativas de la historia de Kenia dictaminó que todos los kenianos eran “arrendatarios a voluntad de la corona”. Cada una de las diversas ordenanzas, estatutos y comisiones que asignaban tierras en la Kenia colonial se basó en el principio fundamental medieval de la ley del suelo, al igual que había ocurrido en otras colonias británicas de África … “En lo que respecta a la agricultura, los derechos de que gozaban los nativos, aunque de naturaleza algo precaria, se asemejan en muchos aspectos a nuestra concepción de la tenencia individual, más que a la comunal…En su conjunto, el sistema presenta un gran parecido con el que existía en la época feudal en Europa, donde el arrendatario tenía una parcela de tierra y disfrutaba de derechos de uso común sobre partes del dominio de su señor.”
No fue la simple conquista armada y expulsión de los pobladores, pues los británicos buscaban controlar los recursos y la población para explotarlos. También requirieran legitimar su presencia y acciones (ideológicamente) para poder lograrlo, y la legislación medieval fue un referente ideal para tal propósito. De esta forma, impusieron en Kenia derechos de propiedad del suelo basados en concepciones medievales inglesas, lo que facilitó la desposesión de la población local mediante las leyes establecidas bajo el principio de que la tierra no le pertenecía a sus habitantes, sino a la corona británica. El resultan fue una restructuración de las relaciones sociales a favor de los colonizadores.
Una vez desplegado este mecanismo legal, los colonizadores británicos pudieron esgrimir otros argumentos para acelerar la desposesión de las tierras comunales. Por ejemplo, alegaban que el uso que los pobladores originarios daban a la tierra era poco productivo o que la desperdiciaban, por lo que era necesario darle otro uso más productivo y cederla la tierra a otras personas, lo que solía derivar en que los mismos colonizadores británicos se apropiaran de las tierras de los habitantes originarios.
En resumen, la violencia directa nunca fue suficiente para la expropiación originaria; adicionalmente requería de mecanismos ideológicos y jurídicos para funcionar. Y la medievalización de Kenia y otras colonias inglesas en África fue el mecanismo indispensable para que el Imperio británico pudiera llevarla a cabo.
Referencias:
Angus, Ian. (2023). The War Against the Commons. New York: Monthly Review Press.
Fanon, Frantz. (2018[1961]). Los condenados de la tierra. México. FCE.
Marx, Karl. (1996 [1867]). El Capital. T. 1. Vol 3. México: Siglo XXI Editores.
Smith, D. Vance. (2025). Atlas´s Bones: The African Foundations of Europe. Chicago: The University of Chicago Press.
