La demolición y reconstrucción de Gaza
Acumulación por desposesión y control político mediante el genocidio
“El capitalismo internaliza prácticas caníbales, depredadoras y fraudulentas, pero como observó perspicazmente Luxemburgo, «cuesta trabajo a veces discernir las leyes rigurosas del proceso económico entre la maraña de violencia y porfías por el poder». La acumulación por desposesión puede tener lugar de muchas formas diferentes, y su modus operandi hay mucho de contingente y fortuito.” (Harvey, 2004: 118)
A lo largo de la historia de las ciudades capitalistas la demolición de barrios enteros, de clase obrera y de población radicalizada, ha sido utilizada una y otra vez para el beneficio económico y/o control social. La destrucción de barrios obreros revolucionarios en París del siglo XIX por Haussmann; las autopistas urbanas promovidas por Robert Moses en Nueva York sobre barrios trabajadores para beneficio de las clases medias y altas, o el llamado “urban renewal” (renovación urbana) sobre barrios proletarios negros en EUA para expulsarlos y crear nuevos desarrollos inmobiliarios para la población blanca, son ejemplos bastante conocidos de esta estrategia.
Estos se hicieron recurriendo a poderes legales nada democráticos y muy cuestionables (dentro de su propio orden legal). Apoyado mediante grandes inversiones públicas y/o privadas para financiar nuevas construcciones en los barrios demolidos: viviendas, parques, museos, iglesias, etc. Estas demoliciones fueron realizadas con violencia, despojando de vivienda, trabajos sociales y destruyendo comunidades, lo que favoreció a la burguesía en términos políticos y generó enormes beneficios a los capitales asociados tanto en la destrucción como en la reconstrucción (capital financiero, inmobiliario, de la construcción, etcétera). Un proceso de acumulación por desposesión[1], el cual puede suceder de formas aún más primitivas, siendo puramente violentas y sin siquiera tratar de tener alguna justificación razonable o legal.
¿Y acaso esto no es lo que estamos viviendo en Gaza, Palestina? Una demolición de ciudades y poblados, donde más de 70 mil personas han sido asesinadas impunemente (y sigue creciendo la cifra), por el Estado de Israel. Todo para implantar procesos de acumulación por desposesión en Gaza y de control político sobre la población de Palestina.
Ciudades donde habitaba el 77% de la población de Gaza, han sido reducidas a escombros, su infraestructura y edificios devastados indiscriminadamente por el bombardeo de Israel. Así, las condiciones generales de producción y reproducción social han sido destruidas. por lo que tanto la actividad económica capitalista, como la vida humana se vuelven cuasi imposibles. Esta última se reduce a situaciones críticas y desesperadas donde la supervivencia está en entredicho por la falta de medicinas, alimentos e incluso agua potable. Si se mantiene es sólo mediante ayuda externa que cae a cuenta gotas ante el bloqueo de Israel.
Únicamente falta que la población sea desplazada de Gaza y se dé paso a grandes proyectos inmobiliarios y de infraestructura, para uso exclusivo y beneficio de la burguesía de Israel y sus aliados. Pareciera sólo una conjetura y fantasía, pero hay los suficientes elementos para que esto se concrete.
Žižek denunciaba la ideología detrás de un vídeo creado con inteligencia artificial, en febrero de este año, en el cual se muestra a Gaza destruido y reconstruido en un gran un desarrollo turístico inmobiliario, aprovechando su posición en las costas del mar Mediterráneo. La denuncia es que este vídeo va insertando la idea de la expulsión de la población y apropiación de Gaza por Israel y apoyado por sus aliados. Un video obsceno donde se ve a Netanyahu y a Trump gozando del sol a la orilla de una alberca, y a Elon Musk caminando sobre la playa debajo de una lluvia de billetes, todo desarrollado sobre la Gaza arrasada y con el monte de “Trump Gaza”. Proyecto que fue promocionado con la idea de convertir a Gaza en la “Riviera del Medio Oriente.”
Esta idea por unos pocos meses había sido olvidada. No obstante, con la “firma” de los acuerdos de paz esta posibilidad se ha reactualizado. El acuerdo de paz de 20 puntos develado por Trump es lo permite. Este acuerdo menciona que Gaza será gobernada por un comité “apolítico y tecnocrático” dirigido por EUA (punto 9) y, además, establece un plan de reconstrucción creado por expertos que ayudaron a construir “las ciudades milagro en el medio oriente” junto con zonas económicas especiales (generalmente zonas sin impuestos y legislación laxa para empresas); del mismo modo que nadie estará “forzado a irse de Gaza” (puntos 10 y 11).
Esto se lograría con un instrumento financiero llamado GREAT Trust (Gaza Reconstitution, Economic Acceleration and Transformation Trust), con el que se le pagaría a un cuarto de la población para que se relocalizara en países vecinos en el periodo de reconstrucción (esperando que el 75% no regrese) y el resto permanecieran en sitios restringidos. EUA asumiría el control de Gaza y lo transformaría en un centro turístico y de manufactura de alta tecnología. Las ciudades reconstruidas bajo la idea de “ciudades inteligentes” y sin ocultar su motivo político detrás de ello:
Al igual que la estrategia de Haussmann en el París del siglo XIX, este plan tiene como objetivo abordar una de las causas fundamentales de la insurgencia actual en Gaza: su diseño urbano.
El nuevo diseño prevé de 6 a 8 ciudades inteligentes particionadas como tarta, con residencias de uso mixto, comercios, industria ligera y otras instalaciones, como clínicas y hospitales, escuelas y mucho más.
Con grandes avenidas en su centro, las ciudades estarán interconectadas a través de un anillo, un tranvía y una autopista, lo que permitirá un excelente acceso a las zonas industriales, turísticas y logísticas.
Las zonas verdes, incluyendo terrenos agrícolas, parques y campos de golf, separarán las ciudades.
Todos los servicios y la economía de estas ciudades se llevarán a cabo a través de sistemas digitales basados en la identificación y alimentados por inteligencia artificial.
Una distopía para quien habitase en estas ciudades, que combina los mecanismos de desposesión, mecanismos control y vigilancia dignas de la idea del panóptico foucaultiano, con discursos de la ciudad jardín, ciudades inteligentes y funcionalismo. Todo adornado por ilustraciones creadas con inteligencia artificial.
Teniendo como ejemplo los gigantescos desarrollos urbanos en Medio Oriente, a los que se refieren como ciudades milagro y se han experimentado con la idea de ciudades inteligentes (en Abu Dabi), así como la gran cantidad de capital ocioso en el mundo, no es imposible que suceda. Por el contrario, las condiciones materiales están dadas para ello y se ha conformado una alianza de políticos conservadores, de regímenes autoritarios, empresas de alta tecnología e intereses del capital de Israel para ello, como señala Alberto Toscano. Tan sólo el nombre de a quienes apela el plan ha quedado grabado en 10 de los megaproyectos propuestos: El anillo periférico MBS (que lleva el nombre del potentado saudí Mohammed Bin Salman), la autopista central MBZ (que lleva el nombre de Mohammed bin Zayed Al Nahyan, gobernante de Abu Dabi), la zona de fabricación inteligente de Elon Musk, la Riviera e Islas artificiales Trump, entre otros.
A pesar de lo anterior, este proyecto políticamente aún no es viable por el enorme rechazo internacional que ha generado. Así como la condena a nivel mundial del genocidio sobre Palestina ha desgastado a diferentes gobiernos del mundo y la legitimidad del orden mundial liberal fue destruida en el camino.
En el caso de los capitales israelíes el hambre de desarrollo inmobiliario y apropiación de Gaza es más que presente. El ministro de Finanzas de Israel, Bazalel Smotrich, afirmó en septiembre en el Congreso de Renovación Urbana de Tel Aviv que la reconstrucción de Gaza traerá “una bonanza inmobiliaria”, pues “ya hemos hecho la fase de demolición…ahora necesitamos construir”. Además, de mencionar que Israel y EUA ya han “pagado mucho dinero por la guerra, por lo que necesitamos compartir porcentajes de las ventas de terrenos en Gaza.”
Con la participación de facto de Gaza en una zona verde, ocupada ya por Israel, y una roja, controlada por los palestinos, la posibilidad de desplazamiento y desarrollos inmobiliarios controlados por el Estado de Israel aumentan exponencialmente. Tan solo tomemos las recientes declaraciones del Jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir, que menciona que la partición de estas zonas como la “nueva frontera” de Israel que le permite controlar la mayor parte de las zonas cultivables y la frontera con Egipto.
En estas zonas se construirían “comunidades alternativas seguras” (ASC, por sus siglas en inglés) donde se relocalizaría a la población de manera “voluntaria”. Y escribo entre comillas “voluntaria” porque en caso de que los palestinos no acepten, se recurrirá al punto 17 del Plan de Paz, que estipula que la reconstrucción y entrega de ayuda se realizaría únicamente en la zona controlada por Israel, es decir, la zona verde.
Es importante señalar que las ASC consistirían en viviendas tipo contenedor donde se alojarían hasta 20-25 mil personas, lo que de facto es crear guetos modernos, donde se divide a la población y se fragmenta el espacio de Gaza. Esto es altamente similar a lo que sucedió con los pueblos originarios en lo que hoy es Norteamérica, que fueron reducidos a pequeñas reservaciones por las fuerzas armadas de EUA en su expansión hacia el oeste.
Lo que hoy vemos en Gaza va pasos más allá de la estrategia de destrucción de barrios obreros para sólo el control social. Esto sólo sería una de las estrategias que el colonialismo de asentamientos (settler colonialism) aplica sobre toda una población nativa. Un colonialismo que se ha convertido en parte del proceso de acumulación capitalista basado en violencia, despojo y racismo. Procesos de acumulación primaria que resurgen con una escala y potencia inusitadas, replicando el modelo de desarrollo urbano de los regímenes autoritarios de Medio Oriente, y que buscan conectarse con otros grandes circuitos del capital, específicamente con el financiero e inmobiliario, para redondear la ganancia y la limpieza étnica de Gaza. Si esto tiene éxito, veremos sin duda la replicación de esta tragedia en el mundo.
Referencias:
Harvey, David. (2004). El nuevo imperialismo. Madrid: Ediciones Akal.
[1] David Harvey (2004) señala que la acumulación por desposesión es un tipo de mecanismo de acumulación originaria o primitiva del capital. Estos procesos de acumulación no desaparecieron, se han mantenido a lo largo de la existencia del capitalismo, pero en el presente siglo han cobrado una importancia enorme para el capitalismo.


