
El desalojo y su posterior fallecimiento de María del Carmen Abascal (Maricarmen, de 87 años) han desatado un nuevo momento político caracterizado por una serie de protestas masivas en diferentes ciudades de España. Maricarmen, que había habitado en su departamento, en el barrio de Lavapiés (Madrid), durante siete décadas y sin dejar de pagar la renta, fue desalojada después de que la propiedad de su vivienda fuera adquirida por un fondo inmobiliario (Urbagestión) que incrementó la renta 275%, a niveles que ella no podía asumir. La defensa de vecinos del barrio, asociaciones y activistas por el derecho a la vivienda fue férrea, aunque no lograron evitar su expulsión a la cuarta tentativa. Maricarmen, ya desgastada y debilitada por la lucha por su vivienda, terminó en el hospital y falleció dos semanas después del desalojo.
El penoso desalojo de una adulta mayor en camilla por fuerzas policiales catalizó las protestas y acampadas en las grandes ciudades españolas. Esto debido a que este caso no es aislado, es sólo un síntoma de la crisis actual de vivienda en España. Una que ya no es la de 2007- 2014, pues no se trata ahora de hipotecas impagables y una crisis financiera mundial. Ahora son rentas impagables, pero que está ligada con la anterior crisis.
Ante salarios bajos, precariedad laboral e incremento de los costos de adquisición de la vivienda, a los jóvenes españoles solo les ha quedado rentar, el cual se ha vuelto cada vez más onerosos y profundizando la precarización de las condiciones de reproducción social. Por citar algunos datos, las rentas se han encarecido 87% entre 2015 y 2025, mientras que el salario sólo ha crecido alrededor del 30% en el mismo periodo de tiempo. Incluso, para 2021 se estimaba que el 35% de los inquilinos destinan más del 40% de sus ingresos al alquiler, lo que los situaba en la pobreza (después de pagar la renta).
El origen de la crisis de la vivienda en España está conectado con la crisis de 2007-2014. Los fondos de inversión inmobiliaria, conocidos como “fondos buitre”, como Blackstone, Cerberus o Azora, adquirieron el parque de viviendas rescatadas de la crisis hipotecaria de 2007 gracias a la venta en remate de los gobiernos españoles de derechas. De este modo, los fondos buitre se convirtieron en los grandes caseros del país de la mano de las facilidades dadas por el Estado para ello. Al mismo tiempo, Airbnb se consolidó en España e impulsó que miles de viviendas se transformaran en alojamientos turísticos, sacándolas de la oferta de viviendas en alquiler para locales. El resultado ha sido la consolidación de grandes propietarios rentistas y financieros que buscan obtener el máximo beneficio de sus inversiones, y el incremento de la renta es su herramienta predilecta para ello. Especialmente en zonas que se están revalorizando rápidamente,1 como ha sucedido en el caso de Maricarmen y el barrio de Lavapiés.
En otras palabras, los fondos inmobiliarios necesitan incrementar las rentas de las viviendas que adquieren para sostener una valorización positiva de sus activos en las bolsas de valores y asegurar mayores ganancias. Lo que transforma a la vivienda en un dispositivo de acumulación de capital y convierte a los inquilinos en sujetos de mayor extracción de sus ingresos (vía mayor captura de renta del suelo2). Este proceso se conoce como financiarización de la vivienda, la transformación de la vivienda en un activo financiero integrado a los circuitos globales de capital, y está provocando enormes procesos de gentrificación en España.
Sin duda, la gentrificación que se está produciendo en barrios como Lavapiés es un ejemplo claro del despojo de los barrios y ciudades que los obreros y sus familias construyeron durante toda su vida. No sólo se pierde la vivienda, sino un espacio (urbano) construido por las prácticas cotidianas, que incluye las redes comunitarias y vida barrial forjada a lo largo del tiempo (Lefebvre, 2013). Un despojo para el beneficio de unos pocos, que han encontrado en los procesos de acumulación por desposesión (David Harvey, 2004 y 2007) de la vivienda y del espacio urbano su forma de enriquecimiento.
Una característica adicional de España que acelera este proceso es que cuentan con menores protecciones para los inquilinos respecto a otros países de Europa. Por ejemplo, España cuenta con un parque de vivienda pública para renta de apenas del 1.3% del total. En comparación, en Países Bajos la vivienda en alquiler social representa el 34% del parque habitacional, en Austria el 16%, en Dinamarca el 21%, en Reino Unido el 16% y en Francia el 14%. O bien, se carece de mecanismos comunes en otros países europeos, como la renovación automática de los contratos de alquiler de vivienda.
Y justo las protestas han demandado nuevas leyes que logren equiparar a España con los países más progresistas de Europa. Aunque las iniciativas de reforma de leyes han sido bloqueadas por los partidos de derecha españoles en el congreso, el gobierno español del Partido Socialista Obrero Español ha impulsado nuevos decretos y convocado a elecciones generales, para remplazar el actual congreso, dado el malestar social. Mientras los sindicatos y organizaciones sociales están impulsando una huelga general para noviembre.
México, paralelismos y diferencias
Las circunstancias en México resuenan con la crisis de vivienda de España. La proporción de vivienda en renta del total de unidades es prácticamente la misma (19.2% vs 20%3). Sin embargo, la situación en cuestión de protección a los inquilinos es mucho peor. El mercado de renta en México tiene escasa regulación y ofrece mucha menos protección a los inquilinos que el español. No hay parque de vivienda pública en régimen de alquiler controlado, las leyes de control de rentas son nulas y existen amplios sectores rentado vivienda con arreglos informales (sin contratos), entre otras diferencias. A lo anterior hay que sumarle que la desigualdad y la precariedad laboral son mucho mayores que en España.
La gran novedad de la crisis de la vivienda en México es que los sectores medio urbanos ahora se ven afectados por el incremento de los precios de la vivienda en las grandes ciudades del país, tanto para renta como para compra. Esto es un síntoma de que en México se entró en una nueva fase de acumulación por desposesión que anteriormente afectaba mayoritariamente a sectores populares y ahora se extiende a sectores medios urbanos. Esto a través de mercados formales de renta, fondos inmobiliarios, plataformas digitales y dinámicas de valorización del suelo. Lo que se añade a la crisis de vivienda subyacente que ha afectado a las clases populares históricamente.4
Por otra parte, la mayor diferencia entre México y España radica en las organizaciones sociales. En España, las asociaciones de inquilinos y las organizaciones que luchan por el derecho a la vivienda han experimentado un fuerte crecimiento a partir de la crisis financiera de 2007-2014, que provocó miles de desahucios. Un ejemplo de estas organizaciones es el Sindicato Social de Inquilinas e Inquilinos de la Comunidad de Madrid, que se formó en 2017 y ha jugado un papel muy importante en la defensa de Maricarmen y en las protestas actuales. Junto con el apoyo de los grandes sindicatos obreros del país.
En cambio, en México hay movimientos de vivienda popular, pero estos se han centrado históricamente en la adquisición y autoproducción de vivienda. La renta de vivienda no ha formado parte de sus demandas tradicionales. Y, si bien existen otras organizaciones centradas en este tema, por el momento son pequeñas y están fragmentadas. Mientras que para los grandes sindicatos del país no suele ser un tema de discusión.
Y esta situación es relevante porque, a pesar de suceder casos similares a los de Maricarmen en México (como el desalojo del Edifico Trevi), lo que destaca en los medios son los casos de despojo de vivienda (como el de República de Cuba 11 o el de la señora Carlota en Chalco5). Es decir, la atención mediática y política no se centra en el mercado de renta de vivienda en primera instancia.
En este sentido, la izquierda tiene mucho que analizar y comprender sobre la situación de la vivienda en renta en México, así como aprender de otras ciudades del mundo. Tanto en la organización social, como lo muestra el caso español, como en los ejemplos de Nueva York, EUA, y Berlín, Alemania. Ciudades en las que la izquierda socialista democrática ha ganado recientemente elecciones a bajo la promesa de abordar directamente los problemas de vivienda como con medidas que abarcan desde el control y la regulación de rentas, a la socialización de grandes corporaciones inmobiliarias, o la expansión de la vivienda pública y la protección contra la gentrificación, entre otras medidas. Una izquierda que es consciente de la capacidad del Estado en la producción del espacio en las ciudades y que ha sido la que ha facilitado los procesos de financiarización y gentrificación, sea activamente o por omisión.
Finalmente, es necesario recordar que la disputa por la vivienda es una disputa entre su valor de uso como condición necesaria para la reproducción social de la fuerza de trabajo y su valor como activo destinado a la valorización del capital. Es una disputa por el control del espacio urbano, por el derecho colectivo a transformarlo y, en última instancia, por el derecho a la ciudad.
Referencias
Libros y revistas
Harvey, David. (2004). El nuevo imperialismo. Madrid: Akal Editores.
Harvey, David. (2007). Breve historia del neoliberalismo. Madrid: Akal Editores.
Smith, Neil. (1979). Toward a theory of gentrification: A back to the city movement by capital, not people. Journal of the American Planning Association, 45(4), 538–548. Disponible en: https://doi.org/10.1080/01944367908977002
Marx, Karl. (2017[1894]). El capital: Crítica de la economía política. Libro III. México: Siglo XXI Editores.
Jaramillo, Samuel. (2009). Hacia una teoría de la renta del suelo urbano. Bogotá: Ediciones Uniandes.
Lefebvre, Henry. (2013). La producción del espacio. Madrid, España: Capitán Swing.
Notas
CTXT. (2026, septiembre 29). Razones para una huelga general por la vivienda. CTXT. Contexto y Acción. Consultado el 8 de octubre de 2026 en: https://ctxt.es/es/20260901/Firmas/55318/editorial-huelga-general-vivienda-Maricarmen-alquiler-especulacion-rentismo.htm
Gobierno de España. (2026, octubre 6). Rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros (06/10/2026). La Moncloa. Consultado el 8 de octubre de 2026 en https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/resumenes/Paginas/2026/061026-rueda-prensa-ministros.aspx
Jones, O. (2026, septiembre 25). Berlin’s new political star offers Europe hope: she’s proving that housing can be a winning issue. The Guardian. Consultado el 8 de octubre de 2026 en: https://www.theguardian.com/commentisfree/2026/sep/25/berlin-political-star-europe-hope-housing-germany
Mateo Fano, A. (2026, septiembre 23). La Policía desaloja con violencia a Maricarmen, la vecina de 87 años del distrito de Retiro. El Salto Diario. Consultado el 8 de octubre de 2026 en https://www.elsaltodiario.com/madrid/pesar-amplia-resistencia-vecinas-policia-ejecuta-desahucio-maricarmen
Moreno Zacarés, J. (2026, octubre 2). De los ensanches al auge de Blackstone: por qué la crisis de la vivienda siempre vuelve. El Salto Diario. Consultado el 8 de octubre de 2026 en: https://www.elsaltodiario.com/vivienda/ensanches-al-auge-blackstone-crisis-vivienda-siempre-vuelve
Torres Menárguez, A. (2025, noviembre 13). How housing became the key to winning elections in the West. El País. Consultado el 8 de octubre de 2026 en: https://english.elpais.com/society/2025-11-13/how-housing-became-the-key-to-winning-elections-in-the-west.html
Estadísticas
Instituto Nacional de Estadística (INE). (2025). Encuesta de Condiciones de Vida 2025. Régimen de tenencia de la vivienda. Madrid: INE. Consultado el 8 de octubre de 2026 en: https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176807&menu=ultiDatos&idp=1254735976608
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2025). Encuesta Intercensal 2025. Consultado el 8 de octubre de 2026 en: https://intercensal2025.mx
Aprovechando la renta actual versus la renta potencial derivada de la revalorización de la vivienda y del suelo en cada barrio. Lo que Neil Smith (1979) definió como “rent gap” o brecha de renta.
La renta del suelo constituye una forma de apropiación de riqueza derivada del monopolio sobre determinadas localizaciones urbanas y no de la producción directa de valor (Marx, 1894).
Los datos para México corresponden a la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, mientras los de España corresponden a datos del INE (2025).
Si bien, en el pasado las clases populares resolvieron su demanda mediante la vivienda de autoconstrucción, la urbanización informal, con migración o la adquisición de vivienda social en las perfilerías, esto se ha detenido. Existe menos espacio viable para la autoconstrucción, las políticas de Estados Unidos han restringido migración y las hipotecas no están al alcance de la mayoría debido a los bajos salarios y la precariedad laboral. Hay una muestra de agotamiento de estos mecanismos.
En agosto de 2025 se desalojaron a 19 familias y locatarios de un edificio de viviendas localizado en República de Cuba. El desalojo sucedió en medio de una disputa por la propiedad, lo que ha sido catalogado como despojo. El gobierno de la Ciudad de México expropio el inmueble a favor de sus antiguos inquilinos, quienes podrán adquirir las viviendas bajo esquemas de crédito de vivienda social. En el caso de Chalco, Estado de México, una vivienda fue ocupada ilegalmente y su dueña enfrento a los ocupantes, donde disparó a dos de ellos quienes murieron. La posesión de la vivienda le fue restituida, reconociendo el despojo, mientras que el juicio por asesinato sigue abierto.


