Hacer bien las reglas, una etnografía de la burocracia de la movilidad de la CDMX
De qué sirve una investigación etnográfica para el gobierno
Recientemente se publicó el libro “Hacer bien las reglas: técnica, política y burocracia de la movilidad en la Ciudad de México”, el cuál es una etnografía realizada dentro de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México en 2019. Esta es una etnografía atípica, pues son raros los estudios sobre el cómo funcionan las burocracias internamente y retratando su vida cotidiana. Además de que son aún más escasos los estudios de este tipo en México y a nivel de gobiernos locales.
No pretendo hacer una reseña del libro, ni una valoración del mismo (Aquí se puede leer una). Más bien me quiero plantear mi versión de cómo se logró llevar acabo esta etnografía para contextualizar su historia y sus resultados (en el libro las autoras explican su parte de la historia). Así como por otro derribar el prejuicio de un sector de la academia de trabajar con los gobiernos, y de los funcionarios públicos de trabajar con la academia.
En el año de 2018, me encontraba realizando el doctorado de Estudios Urbanos y Ambientales dentro del Colegio de México. Una de las clases que cursé, fue con la Dra. Verónica Crossa, quién nos hizo leer diversos estudios etnográficos relacionados con temas urbanos, muchos de los cuales son fascinantes. En ellos, se encuentra rica evidencia que sirve para contrastar con la teoría, así como para teorizar nuevas interpretaciones sobre la sociedad. El caso de Evicted: Poverty and Profit in the American City (Howard, 2016) o Sounding Out the City: Personal Stereos and the Management of Everyday Life (Bull, 2000) y Everyday law on the street: City governance in an age of diversity (Valverde, 2012), fueron etnografías que me permitieron contrastar mucho la realidad con la teoría que venía trabajando sobre la ciudad y el actuar de los gobiernos. Como el concepto de acumulación por desposesión de David Harvey que fácilmente se puede ligar con el estudio de Howard.
Esto es algo reconocido en parte de la investigación en ciencias sociales, pero que muchas veces es pasado por alto por diversas disciplinas como la economía en su versión más ortodoxa. Grandes ejemplos históricos de los estudios antropológicos los podemos encontrar incluso dentro de la economía política. Tómese por ejemplo los apuntes etnológicos de Karl Marx que realizó durante sus últimos años de vida (basados en la obra de Lewis Henry Morgan) que sirvieron a Engels para escribir “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”. Y que en tiempos recientes han servido para demostrar que Marx tenía concepciones sobre el medio ambiente, el colonialismo, sobre el sexismo y sobre el no determinismo de las sociedades, entre otros temas; tal como autores como Marcelo Musto, Kohei Saito y Kevin Anderson han escrito.
En ese mismo año, 2018, me pidieron trabajar con el nuevo equipo de la Secretaria de Movilidad de la Ciudad de México, lo que implicaba posponer indefinidamente mis estudios de doctorado. Durante el primer mes, note algunas prácticas de la burocracia local, como el fetichismo por el oficio, y división de grupos en función del trato o no con el público, que me sorprendió bastante. Ya había tenido experiencia como funcionario público dentro de dependencias federales, pero nunca con un gobierno local con estas peculiaridades. Mucho del comportamiento del personal me parecía digno de ser comprendido y teorizado; así como contrastar una serie de prejuicios contra la burocracia con la realidad de los trabajadores de las instituciones. Esto más allá del interés meramente académico, pues me parecía fundamental este entendimiento como una nueva administración que entró con la misión de transformar la política pública de la movilidad en la ciudad. Lo que a su vez implicaba transformar la misma estructura burocrática administrativa de la secretaria y retomando capacidades técnicas y operativas dentro de la administración pública, en lugar de que estas fueran privatizadas (mediante la contratación infinita de consultorías y sin capacidad de revisión al interior de la secretaria).
Por ello, me contacte con la Dra. Crossa para invitarla a realizar un estudio etnográfico dentro de la Secretaria de Movilidad. Para mi sorpresa, me comentó que estaba trabajando con la Dra. Alejandra Leal Martínez, a quién ubicaba algunos de sus estudios en torno a temas de transporte público y desarrollo urbano en la Ciudad de México, y planteo hacer el estudio con ella. Para mí resultaba una combinación ideal, pues se trataba de investigadoras que conocían los temas y, además, entendían la oportunidad única para ello.
Dado que las investigaciones no se realizan gratuitamente, el proyecto se lo presentamos al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para su financiamiento. Se consiguieron unos pocos fondos que permitieron pagar algunos becarios para realizar el trabajo de campo necesario para la etnografía. Esto bajo el interés del BID de avanzar en la transformación institucional en torno a la movilidad de las ciudades mexicanas. Así se planteo un estudio que permitiera conocer las prácticas cotidianas y los conocimientos de los burócratas en distintos niveles de la jerarquía, prestando especial atención a las visiones que éstos tienen de su propio trabajo y de la institución de la que forman parte. Desestimando las valoraciones negativas de la burocracia y la administración pública, para generar una serie de recomendaciones para la transformación de la institución.
Los primeros resultados de la etnografía, plasmados dentro del libro, mostraron una enorme división entre las áreas dedicadas a tratar con el público (tramites de licencias, placas, etc.) y servicios de transporte público, y entre las áreas dedicadas a la planeación y política pública, entre otros hallazgos. Algo que se contrastaba como una diferencia entre lo político y lo técnico, que generaba tanto una división laboral, como una física entre las áreas. Haciendo los proyectos transversales lentos de realizar e ineficientes, por la falta de comunicación y recelo entre las áreas, que se traducía en una gran comunicación vía oficios.
Dicho hallazgo se utilizó para que durante la administración se realizaran acciones que rompieran dichas barreras y que coincidían justo con los cambios que se estaban realizado internamente (reorganización institucional, cambios espaciales del edificio, de formas de las reuniones, de comunicaciones, etc.). Era importante romper esta idea dicotómica, pues lo político requiere técnica para llevarse a cabo (tanto en forma como en contenido), y lo técnico no es neutro: todas sus decisiones tienen una implicación política (menor o mayor). El resultado cerrar dicha brecha tuvo efectos prácticos, en la generación de proyectos que involucraban a todas las áreas, por lo que se convirtió en una institución que se volvió muy dinámica tanto horizontal como verticalmente. Esto permitió realizar una enorme cantidad de proyectos en poco tiempo. Lo cual además permitió enfrentar de manera inesperada las crisis de la pandemia y los diversos incidentes del metro.
La publicación de la etnografía en la forma de un libro, a pesar de haber pasado ya 5 años, resulta muy valiosa. No sólo por su excepcionalidad dentro de los estudios etnográficos, sino por que es una muestra de que la academia debe de acercarse a su objeto de estudio (suspendiendo los prejuicios que puedan tener). Aún existe muchos académicos que tienen una visión anti estatal y anti burocrática (altamente neoliberal), y realizan investigaciones sobre los gobiernos y los estados sin jamás haber puesto un pie en una oficina gubernamental o haber entrevistado a un burócrata; mucho menos en tratar de contratar qué consiste su trabajo y contrastar sus teorías al respecto. Trabajos que en muchos sentidos resultan en ser solamente ideológicos y con una alta carga política de derecha.
Recientemente, en la presentación del libro, el Dr. Antonio Azuela mencionó que en su tiempo de funcionario público el probablemente no hubiera permitido entrar a investigadores a sus oficinas a hacer un estudio de este tipo. Aunque hoy reconoce la valía del mismo. Este comentario me parece relevante, porque dentro de muchos funcionarios públicos existe también una idea de secrecía, de guardarse de los ojos públicos y de la evaluación externa. Al mismo tiempo, que buscan reconocimiento y valía por su trabajo de forma externa. Una contradicción. Por lo cual, este libro también demuestra que la burocracia no debe de ser secreto, ni para el público, ni para la investigación científica. Si bien el libro no muestra los resultados en el trabajo dentro de la Secretaria de Movilidad, los funcionarios públicos podrán reconocer problemáticas y diversas formas en que se abordaron.
Finalmente, como mencionan los autores, también espero que esta investigación sirva para comprender el actuar de la burocracia y los límites del Estado. Al igual que para realizar teorías más fundamentadas sobre el Estado que puedan derivar en cursos de acción viables para la mejora de la sociedad. Y abandonar los paradigmas antiestatistas y antiburocráticos de corte neoliberal aún persistentes en el país.
Hacer bien las reglas: técnica, política y burocracia de la movilidad en la Ciudad de México
Leal Martínez, Alejandra, Arturo Díaz Cruz, y Verónica Crossa Niell. (2025).
Ciudad de México: COLMEX y UNAM.
Referencias
Bull, Michael. Sounding Out the City: Personal Stereos and the Management of Everyday Life. Oxford: Berg Publishers, 2000.
Desmond, Matthew. Evicted: Poverty and Profit in the American City. New York: Crown Publishing Group, 2016.
Engels, Friedrich. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Traducido por Wenceslao Roces. México: Ediciones Era, 1974.
Los apuntes etnológicos de Karl Marx, trad. José María Ripalda (Madrid: Siglo XXI / Editorial Pablo Iglesias, 1988)
Valverde, Mariana. Everyday Law on the Street: City Governance in an Age of Diversity. Chicago: University of Chicago Press, 2012.


Gracias por compartirlo, Salvador.