El Mundial de futbol, las ciudades y las rentas monopolísticas
FIFA contra el juego de la gente
Los megaeventos deportivos como el Mundial de Fútbol son de carácter monopólico, puesto que son únicos en términos de experiencia: suceden pocas veces en el tiempo y en pocos sitios. Esto permite comercializar el evento como una mercancía-espectáculo, muy popular a escala global y efímera, lo que permite cobrar precios elevados y generar grandes ganancias. Las cuales pueden ser catalogadas como rentas monopolísticas, como define David Harvey.1 La FIFA proyecta ingresos cercanos a los 9 mil millones de dólares,2 lo que convierte al Mundial de Futbol 2026 en más rentable de su historia.
La FIFA estima además un impacto positivo de 40 mil millones de dólares en el PIB mundial, 9 mil millones de dólares en recaudación para los gobiernos y la creación de 824,000 empleos equivalentes a tiempo completo3. Estimaciones que probablemente sean exageradas y deban de tomarse como un truco de comunicación por parte de los organizadores (la FIFA) para generar una especulación intensa alrededor que le permita realizar sus rentas monopolísticas. Esto es, impulsar que tanto empresas como autoridades estatales busquen también ser partícipes de estas ganancias. Esto lleva a que muchas ciudades se sometan a las lógicas de este evento comercial por encima de las necesidades locales de reproducción social, dando como resultado altos beneficios para la FIFA.
Es común que las ciudades sede busquen obtener algún tipo de ganancia económica directa o indirecta de estos eventos mientras estos duran, es decir, captando parte de las rentas monopolísticas basadas en su localización espacial y temporal. Sin embargo, pocas lo logran y muchas terminan con nulos beneficios de largo tras emprender obras de infraestructura que no generan los resultados prometidos, dejando incluso elefantes blancos. La historia reciente de las Olimpiadas y los Mundiales confirma este patrón4, ya que 12 de los últimos 14 mundiales ha generado una perdida financiera para los países anfitriones.5 En parte por ello, este Mundial se dividió entre tres naciones, con la expectativa de evitar los errores del pasado y aprovechar las infraestructuras (deportivas y de servicios) ya existentes, tal como lo hizo París en los últimos Juegos Olímpicos. No obstante, esto no implica que no se estén reproduciendo dinámicas de gasto excesivo o endeudamiento en algunas sedes mundialistas.
La premisa detrás de esta especulación es que las naciones y ciudades sede asumen que el Mundial traerá amplios beneficios económicos derivados: hospedaje, consumo local, visitas a sitios de esparcimiento, así como un mayor gasto asociado a al espectáculo del Mundial —restaurantes, mercancía oficial, asistencia a estadios, etc. Lo que llevará a generar crecimiento económico, empleos y hasta se traducirá en el desarrollo de nueva infraestructura para el beneficio de la ciudad a largo plazo. Captura de rentas monopólicas, cual si fueran una gran ciudad turística, pero únicamente por el tiempo que dure el evento.
Sin embargo, esto es poco probable que suceda en el Mundial de 2026, dado que el torneo se encuentra dividido entre 3 naciones, 16 ciudades y 16 estadios.6 Esta dispersión territorial reduce la concentración de visitantes y de actividad económica, por lo que la posibilidad de que una sede capture beneficios significativos es mínima. A diferencia de cuando se limitaba geográficamente el espacio, por ejemplo, dentro de una nación, y aun así era difícil generar beneficios locales. La comercialización a tal escala de dispersión disminuye el poder de la “exclusividad” y, con ello, las rentas que se puedan capturar. Del mismo que los llamados efectos del multiplicador keyenesiano son más difíciles de realizarse.
Ante la contradicción entre la alta dispersión geográfica y la enorme comercialización, que atentan contra la exclusividad del evento, es probable que por ello la FIFA haya implementado un sistema dinámico de precios para asistir a los partidos (a mayor demanda mayor precio), que ha resultado en el encarecimiento de las entradas y hace que la mayoría de la población local no pueda asistir a los partidos. A cambio, le permite generar una exclusividad artificial que el permite seguir reclamando rentas monopólicas.
Parte de la especulación generada en las ciudades sedes del Mundial se basa en que la FIFA estimó en que el 40% de los asistentes a los partidos serían viajeros internacionales. Esto ha impulsado la turistificación en las ciudades sede para captar ingresos adicionales, pero tiende a profundizar procesos de gentrificación y desigualdad. Esto crea claramente un rechazo entre la población local hacia el evento, a pesar de su popularidad mundial. Por citar un ejemplo extremo, en Monterrey, México, se construyeron muros y se colocaron vallas para ocultar zonas pobres a lo largo de avenidas7 importantes por donde circularan asistentes al Mundial 2026. Se trata de una escenificación, para poder explotar la ciudad haciendo a un lado a sus habitantes. Esto crea la idea de que el evento está orientado a consumidores globales de altos ingresos y no a la población local.

El evento solo se ha vuelto realmente popular en lugares donde se permite un uso más libre del espacio público, como en la Ciudad de México, donde se han instalado pantallas en plazas públicas y espacios abiertos. No obstante, la FIFA exige derechos de transmisión (para garantizar la exclusividad del evento y, con ello, sus rentas monopolísticas) incluso para eventos públicos, lo que afecta a restaurantes y negocios locales que buscan aprovechar el torneo para obtener algún tipo de beneficio. De esta manera, las posibilidades de obtener beneficios del Mundial se ven acotadas.
En este sentido, las ciudades, en su intento por obtener beneficios, terminan garantizando las ganancias de la FIFA mediante altos subsidios directos e indirectos. Los gobiernos nacionales y locales lo hacen mediante exenciones fiscales, despliegue de capacidades estatales y reasignación de recursos públicos para asegurar que el evento se realice sin contratiempos, incluso a costa de otras necesidades locales más apremiantes. En otras palabras, se socializan los costos sin garantía de que exista algún tipo de beneficio económico local.
En el caso de Estados Unidos la política antimigratoria ha limitado las expresiones populares en las calles. La posibilidad de que el ICE realice operativos disuade a las comunidades migrantes, que suelen ser las más aficionadas al futbol, de congregarse en espacios públicos. Asimismo, las restricciones de visados impuestas por EUA a ciudadanos de más de 30 países, entre ellos Irán, Somalia, Siria y Yemen,8 han reducido la llegada de turistas internacionales. Esto ha provocado que las reservaciones hoteleras estén por debajo de lo esperado.9 Casos como el del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, a quien se le negó la entrada pese a contar con visa válida,10 ilustran el endurecimiento de la política migratoria. Incluso a selecciones nacionales, como la de Irán que no se les ha permitido pernoctar en territorio estadounidense y han tenido que hospedarse en Tijuana.11
Si bien, la política interna y externa de EUA ha generado una contradicción con el discurso del Mundial, que se presenta como un evento global e inclusivo, esto no necesariamente afecta a la FIFA. Las restricciones migratorias y los altos costos tienden a impulsar el aura de exclusividad del evento, un elemento fundamental para que la FIFA genere rentas monopolísticas. En cambio, sí afecta a las ciudades sede en donde no se genera el boom económico por turismo esperado.
Por otra parte, el Mundial tiene claras facetas políticas, tanto directas como indirectas. Directamente, la FIFA maniobra para mantener un discurso de “fiesta mundial inclusiva” mientras busca sus propios beneficios económicos a costa de diferentes gobiernos de todo el mundo. De manera indirecta, en su carácter de megaespectáculo global, constituye una oportunidad política enorme para la protesta social. Las movilizaciones de la SNTE en México, que aprovecharon la visibilidad del torneo para exigir cambios en el sistema de pensiones impuesto por los gobiernos neoliberales, son un ejemplo. Pero no es el único caso: las protestas pro‑Palestina han sido particularmente visibles en varias sedes del torneo. En Toronto, manifestantes se movilizaron frente a la sede de la FIFA para denunciar sus vínculos con Israel.12 Al mismo tiempo, en la Ciudad de México, los activistas forma
ron una enorme bandera humana de Palestina durante el partido inaugural.13 Estas acciones, ampliamente difundidas en los medios de comunicación y en las redes sociales, muestran cómo el Mundial se convierte también en un espacio de disputa simbólica y política, en la que los movimientos sociales aprovechan la visibilidad global para denunciar injusticias y violencias estructurales, como el genocidio cometido por Israel.
Es imposible que un evento como el Mundial esté aislado de las dinámicas del capital y de las tensiones políticas globales y locales. Por ello, nunca es solo un evento deportivo, el torneo es una empresa que inevitablemente crea momentos políticos, aunque se intente negar discursivamente dicha dimensión. Y las contradicciones inherentes a este evento son más que evidentes: cuanto más se comercializa, más se presiona para generar exclusividad y más se expulsa a los quienes realmente mantienen vivió el fútbol como deporte cotidianamente; que no por nada es llamado “el juego de la gente”.14
Harvey, David & Smith, Neil. (2005). Capital financiero propiedad inmobiliaria y cultura. Barcelona: MACBA &UAB.
FIFA, Financial Forecast for the 2023–2026 Cycle (Zúrich: FIFA, 2023). https://inside.fifa.com/es/official-documents/annual-report/2024/financials/revised-2023-2026-budget
World Trade Organization (WTO) y Fédération Internationale de Football Association (FIFA), Economic Impact Report for the 2026 World Cup (Ginebra y Zúrich: WTO/FIFA, 2024). https://inside.fifa.com/es/organisation/media-releases/estudio-fifa-omc-estima-47000-millones-dolares-rendimiento-economico-mundial-clubes
Baade, Robert A., and Victor A. Matheson. (2016). “Going for the Gold: The Economics of the Olympics.” Journal of Economic Perspectives 30 (2): 201–18. DOI: 10.1257/jep.30.2.201 y The Daily Economy. “Mega‑Events, Minimal Returns: The High Cost of Hosting Global Spectacles.” The Daily Economy, consultado 2026. https://thedailyeconomy.org/article/mega-events-minimal-returns-the-high-cost-of-hosting-global-spectacles/.
Davies, William. (2023) “The New Politics of Mega‑Events: Urban Spectacle, Neoliberalism, and the Crisis of Public Space.” Environment and Planning C: Politics and Space 41, no. 1 (2023): 3–21. https://doi.org/10.1177/0308518X221098741
FIFA, “Host Cities and Stadiums for the 2026 World Cup,” FIFA, consultado 2026, https://www.fifa.com
La Jornada. “Gobierno de NL tapa zonas pobres con muros y mallas por el Mundial.” La Jornada, 10 de junio de 2026. https://www.jornada.com.mx/2026/06/10/estados/025n1est
United States Government, Presidential Proclamation 10998: Suspension of Entry as Nonimmigrants of Certain Nationals (Washington, D.C.: The White House, 2025).
Associated Press, “Hotels and Airlines Report Lower‑Than‑Expected Bookings Ahead of 2026 World Cup,” AP News, mayo 2026, https://apnews.com.
BBC News, “Top Somali Referee Omar Abdulkadir Artan Denied Entry to U.S. Despite Valid Visa,” BBC, 2026, https://bbc.com.
The Guardian, “Iran National Team Faces Visa Hurdles Ahead of U.S. Matches,” The Guardian, junio 2026, https://theguardian.com.
Anna Mehler Paperny, “FIFA Faces Protests in Toronto over Israel Ties Ahead of Canada World Cup Match,” Reuters, 12 de junio de 2026, https://www.reuters.com/sports/soccer/fifa-faces-protests-toronto-over-israel-ties-ahead-canada-world-cup-match-2026-06-12/.
Al Jazeera, “Activists Form Human Palestine Flag at World Cup Opener in Mexico City,” Al Jazeera Newsfeed, 12 de junio de 2026, https://www.aljazeera.com/video/newsfeed/2026/6/12/activists-form-human-palestine-flag-at-world-cup-opener-in-mexico-city.
Es una expresión popular, principalmente usada en Inglaterra para referirse a que este deporte es practicado generalmente por las clases trabajadoras dada su facilidad para realizarse.


