
Un mapa es una representación abstracta, una hipótesis del mundo. Además, los mapas cumplen diversas funciones: orientan los viajes, organizan territorios, sostienen proyectos políticos, alimentan imaginarios, entre otras funciones. Aprovechan el poder de la abstracción para producir una versión del mundo que sirva a un propósito. Cuanto mayor es la escala del mapa, mayor es la abstracción y los supuestos necesarios para tener en cuenta la curvatura del planeta. Un mapa del mundo nunca lo podrá captar en su totalidad, pues, de ser así, sería como el cuento de Jorge Luis Borges, “El rigor de la ciencia”, un mapa que sería del mismo tamaño que la superficie del planeta y, por lo tanto, inútil.
Esto se sabe desde hace mucho tiempo, por lo que muchos países crean su propia versión de los mapas mundiales para cubrir alguna función. Por ejemplo, en Japón los mapamundis colocan a este país archipiélago y al océano Pacifico en medio del papel, como centro del mundo y no al meridiano de Greenwich, usado en los mapas europeos. Su objetivo político es destacar a Japón como una gran nación central para sus habitantes. Una forma de alimentar su nacionalismo con esta representación espacial del mundo.
Todo mapa arrastra las carencias y sesgos del motivo por el que se realizó, no importado que tan matemáticamente esté sustentado. El mapamundi más usado a nivel internacional es el realizado con la proyección de Mercator, tanto para motivos educativos, oficiales y comerciales (incluyendo las aplicaciones digitales más usadas). Sus distorsiones espaciales son bien conocidas, por ejemplo, Groenlandia aparece del mismo tamaño que África, siendo que el continente africano es catorce veces más grande que la isla.
Esta proyección se desarrolló en el siglo XVI y su gran utilidad radica en que facilitó la navegación marítima al permitir trazar rutas rectas con escaso margen de error. Innovación técnica que resultó muy benéfica para el imperialismo europeo, ya que facilitó la expansión marítima y con ello colonizar el mundo. Dando así inició a los procesos de acumulación originaria bajo el colonialismo que permitieron el surgimiento del capitalismo en Europa. En otras palabras, la proyección de Mercator no solo facilitó la navegación: permitió que Europa organizara el mundo como un espacio disponible para la extracción de recursos materiales y humanos, integrando territorios lejanos dentro del ciclo de acumulación del capitalismo.
Fue una tecnología de desposesión que al mismo tiempo plasmo la ideología colonial en el mismo mapa. Marca el norte en la parte superior del mapa, donde se localizan los países europeos, y el sur por debajo, donde se encuentran las colonias. A la mitad del mundo se encuentra Europa, pues estos mapas están alineados con el meridiano de Greenwich localizado en Inglaterra. Además, la proyección de Mercator hace que el norte parezca más grande que el resto del mundo. Esto permite la generación de un mito: el centro del mundo se localiza en Europa, al norte, que es donde están los países más desarrollados y grandes, por lo que el sur debe ser guiado por los países colonialistas. Junto con su utilidad extractivista, se acompañaba de la ideología espacial que promovía y defendía: el colonialismo. Algo de lo cual también se benefició EUA.
Mapa mundial con proyección de Mercator (azul claro) y tamaño real relativo de cada país (azul obscuro).

Henri Lefebre1 [1]estableció que el espacio no es neutro, es una producción social basada en cómo se concibe, se percibe y se vive. En este sentido los mapas no sólo lo representan, lo producen. Son una herramienta de la producción del espacio al ser parte del espacio concebido por los expertos, planificadores, políticos, etc. Por lo que el mapa con la proyección de Mercator permite construir una ideología espacial que naturaliza la homogeneización y de los pueblos del sur bajo una idea capitalista de explotación a favor de los países colonialistas. Una idea hegemónica que perdura hasta el día de hoy.
Por ello, no debe de extrañar que los 54 países de la Union africana promovieron ante la asamblea general de la ONU la adopción2 [2] de un nuevo mapamundi llamado “Tierra equitativa”. Un mapa con una proyección que se caracteriza por tener dimensiones relativas correctas entre continentes y por no presentar distorsiones, de tal forma que África aparece más grande que Europa, como es en realidad. Esta propuesta fue aprobada por abrumadora mayoría en la ONU a principios de septiembre de 2026.3 .[3] Esto es, sin duda, una victoria contra las estructuras ideológicas que perduran del colonialismo y que impulsan una reapropiación del espacio representado para los países del sur.
Diferencia entre la proyección de Tierra equitativa vs proyección de Mercator

No es casual que EUA haya votado en contra de la resolución ante la ONU argumentando que se trataba de “un proyecto o ideológico radical”. El poder del mapa es algo que claramente entiende EUA en lucha por la hegemonía cultural: por definir que visión del mundo se vuelve sentido común. Tal como lo ha demostrado Trump, que ha impulsado el cambio de nombre de diversos sitios ya reconocidos internacionalmente y de uso común, con fines políticos: Golfo de México por Golfo de América, estrecho de Ormuz por estrecho Trump, lago Ontario por lago de América y Nuevo México por Nueva América, entre otros. Estos gestos de renombrar espacios geográficos no son simplemente simbólicos, son parte de una lucha para llevar a cabo la llamada doctrina Donroe, es decir, reforzar la visión de Trump que establece la hegemonía de EUA sobre el mundo.
Tal vez el siguiente paso a nivel mundial para romper con las estructuras ideológicas coloniales y avanzar en los proyectos emancipatorios sería tomarse en serio la propuesta del artista uruguayo Joaquín Torres García en su obra de 1943 América invertida4 [4]: “nuestro norte es el sur”. Una acción de imaginación geográfica que nos permita repensar el planeta, nuestra sociedad y el futuro mismo de la humanidad más allá del capitalismo y su colonialismo.
Mapa equitativo del mundo invertido

Referencias:
Lefebvre, Henri. (2013 [1974). La producción del espacio. Madrid: Capitan Swing.
Soja, Edward. (1989). Postmodern Geographies: The Reassertion of Space in Critical Social Theory. Londres: Verso Books.
UN News. 2026. “La ONU respalda la iniciativa africana para redibujar el mapa del mundo.” Noticias ONU, 4 de septiembre. Consultado el 16 de septiembre de 2026 en: https://news.un.org/en/story/2026/09/1168284
Wikipedia. (2026). “América invertida.” Wikipedia, La enciclopedia libre. Consultado el 16 de septiembre de 2026 en: https://es.wikipedia.org/wiki/Am%C3%A9rica_invertida.
Lefebvre, Henri. (2013 [1974). La producción del espacio. Madrid: Capitan Swing.
La adopción del mapa es no vinculante, por lo que queda a cada nación integrante de la ONU adoptarlo de manera oficial o no hacerlo.
UN News. (2026). “La ONU respalda la iniciativa africana para redibujar el mapa del mundo.” Noticias ONU, 4 de septiembre. Disponible en: https://news.un.org/en/story/2026/09/1168284
Wikipedia. 2026. “América invertida.” Wikipedia, La enciclopedia libre. Consultado el 16 de septiembre de 2026. https://es.wikipedia.org/wiki/Am%C3%A9rica_invertida.
