Distopías cercanas: Itu Ninu y Children of Men
Crisis climática y la falsa salida de las raíces
14 de mayo 2084. Sofía y Ángel habitan una ciudad en alguna parte Europa. Provenientes de una comunidad de habla mixteca en México, son migrantes climáticos. Su comunidad, llamada Santo Tomas, fue destruida por la sequía y unos grandes incendios producto del cambio climático. Ángel huyó a la Ciudad de México, pero se quedó eventualmente sin agua y tuvieron que migrar como muchos para sobrevivir.
Ahora viven en una ciudad que es gris, opaca, fría. Los edificios tienen sistemas de clima artificial. La calidad del aire exterior se debe monitorear continuamente para salir a la calle, si es mala requieren salir con mascarillas y oxígeno para poder sobrevivir. El efecto del cambio climático es diferente aquí, que el efecto en México.
Ambos obtienen una Visa XC (visa de clima extremo) de emergencia climática, que les permite trabajar. Sofia desmantela equipos informáticos viejos y trabaja de repartidora. La migración de Ángel se da gracias a que tiene una reserva de semillas y sabe cultivarlas. Es la herencia de su comunidad agraria y también su futuro. Su empleadora aprovecha la urgencia de Ángel de salir de México, de no morir, para extraer lo último de su comunidad: las semillas de plantas medicinales y comestibles que están desapareciendo. Las cuales una vez germinadas como plantas, las vende.
Sus movimientos, conversaciones y hasta imágenes son grabados mediante una pulsera que no se pueden retirar si desean mantener su visa o renovarla. Se les recuerda que no pueden tener conversaciones y contactos no autorizados de forma continua, de lo contrario pueden perder su visa y ser expulsados del país.
Esto hace cuasi-imposible las conversaciones entre los migrantes y los trabajadores locales, impide la organización y la creación de redes sociales de apoyo, llevándolos a estar en una enorme alienación.
Ellos no se conocían, pero es que se dan cuenta que hablan mixteco y que son de la misma comunidad. Debido a las pulseras de vigilancia evitan hablar entre ellos. Por lo que recurren a la palabra escrita y su lengua: el mixteco. La identidad étnica local funciona entonces como el puente en común de resistencia a este futuro apocalíptico.
Para huir de la ciudad y su opresión, Sofía propone vender las semillas, que atesora Ángel en un joyero, en el mercado negro. Ángel acepta, pues se encuentra enamorado de Sofía y quiere escapar con ella. Surge entonces un dilema, una doble disyuntiva. Vender la herencia de su comunidad para poder huir. Además, Sofía también tiene que decidir si huye con las semillas o las vende, y si las vende, si comparte las ganancias con Ángel. Sofía resuelve no vender las semillas y huir con Ángel a un lugar incierto: un sitio utópico en el cual puedan sembrar juntos. Han escuchado el rumor de la existencia de una isla adonde esperan poder volver a sembrar.
Las distopías se presentan como una advertencia sobre el futuro próximo, en las que se toman las tendencias actuales y se proyectan hacia el futuro. A menudo incluyen algún tipo de respuesta a los dilemas y conflictos planteadas por esta situación. En otras palabras, ofrecen una interpretación política de los peligros del presente y de cómo enfrentarlos. En este sentido, vale la pena hacer una comparación de Itu Ninu (2023), la película de ciencia ficción sobre la que trata la trama anteriormente descrita, y otra distopía: Children of Men (2006) basada en la novela de P.D. James y dirigida por Alfonso Cuarón. Ambas contrastan de forma importante, tanto por su planteamiento distópico como por su solución política.
Itu Ninu está inspirada en el cambio climático, el distanciamiento social provocado por la pandemia del COVID-19, la hipervigilancia laboral (como las pulseras patentadas por Amazon), el extractivismo colonial, la destrucción de la naturaleza, la desaparición de pueblos indígenas, de sus lenguas y de su cultura. Por ello, plantea un futuro en que el cambio climático ha arrasado con amplios territorios, provocando existen migraciones masivas y el retroceso de la vida vegetal, que sustenta la vida humana. La que aún existe es muy valiosa para los países desarrollados que mantienen su riqueza, mientras la vida humana se sostiene gracias a la tecnología y un gran control social. El filme carece de un trasfondo visual apocalíptico. Todo se reduce a pequeñas pistas en las conversaciones de la vida cotidiana, en una ciudad que parece estar en buenas condiciones y una mirada romántica de la misma. Probablemente, esto se deba a que se inspiró en la pandemia, que nos mostró ciudades de todo el mundo con calles vacías.
En cambio, en Children of Men se plantea un futuro en el que ya no nacen niños y con ello la misma vida humana comienza a dejar de tener sentido. Esto desata todo tipo de conflictos violentos en el mundo e Inglaterra es uno de los pocos lugares seguros, aunque recibe un flujo continuo de refugiados. Un reconocimiento de las crisis generadas por el atentado del 11 de septiembre de 2001, la invasión a Irack, la guerra contra el terrorismo, la globalización y el cambio climático. Slavoj Žižek (Cuarón, 2007) señala acertadamente que lo más relevante de en Children of Men es su trasfondo, en el que se muestran campos de concentración para migrantes, ataques terroristas, destrucción y militarización[1]. Se trata de un futuro totalmente fragmentado y lleno de conflictos, que amenazan con destruir lo que queda de la civilización. Alfonso Cuarón, su director, buscó reflejar conscientemente el “estado de las cosas”, la situación política mundial del momento, en esta película (Wolmart, 2017).
Theo, el protagonista, ayudan a escapar a la única mujer embarazada conocida del mundo, después de que su esposa se sacrificara por tratar de sacarla de Inglaterra. A lo largo del camino los protagonistas reciben ayuda de personas, hay quienes creen en su misión y que incluso sacrifican sus vidas por ella. También huyen, pero no es hacia un lugar idílico, van en búsqueda del barco Tomorrow, que pertenece a un grupo con un proyecto político, llamado Human Project (Proyecto humano), cuyo objetivo es curar la infertilidad de la humanidad. Theo deja Inglaterra, deja su origen, honra la muerte de su esposa e hijo, para salvar a la persona más valiosa de la humanidad (tomando el prototípico papel de héroe).
En Itu Ninu eso no ocurre. Los protagonistas están aislados y nunca intentan comunicarse ni organizarse con otras personas en su misma situación para encontrar una salida de esta distopía. Son las raíces comunes, la comunidad mixteca, lo que permite la conexión entre los protagonistas y su huida de la isla, que se retrata en el final.
Además, la misma producción de Itu Ninu contiene un mensaje político ecologista ad hoc a su historia. La producción de Children of Man, por ejemplo, contó con un presupuesto de 76 millones de dólares en 2006. Por el contrario, Itu Ninu es una producción independiente que se grabó con una fracción de esos recursos, aprovechando la luz natural y con un equipo de tres personas.[2] Un mensaje a las grandes producciones cinematográficas que requieren enormes recursos humanos, materiales y energéticos, sin importar mucho el impacto climático que tengan.
La producción de la película y su historia plantean una narrativa ecologista y decrecentista, en la que se contrapone la naturaleza a la ciudad, la tecnología y la hipervigilancia (las pulseras) a la baja tecnología y la cultura (las cartas escritas en mixteco). De comunidades pequeñas, autónomas y con bajo impacto climático para hacer frente a la crisis ambiental.
Entonces resulta crucial la diferencia en las posiciones políticas, desde las condiciones reales que proyecta la distopía y su posible salida. Es la diferencia entre una historia basada en el anticolonialismo, el decrecimiento, que reivindica las raíces u orígenes culturales particulares de un pueblo; como lo auténtico, que debe ser prístino, lo único que puede generar cierta solidaridad y salvación. Incluso, que puede hacer surgir el amor, a partir de una comunidad perdida y su ausencia. Y una historia basada en una posición humanista y racional, que coloca la salvación en la ciencia, la solidaridad universal y el trabajo colectivo. Donde el amor acompaña a una causa emancipadora, de salvar el proyecto humano.
En ambas narraciones es como si el tiempo se hubiera detenido, está estancando y el futuro parece un declive continuo. Se puede definirse como un tiempo liminal, un interregno gramsciano con alta incertidumbre, que no es más que el reflejo de las actuales crisis climática, los avances tecnológicos, las pandemias y los conflictos globales. Esto probablemente explique por qué hoy en día se escriben tantas distopías, que se imagine más el fin del mundo que el del capitalismo. La definición que hace García Linera (2021) de tiempo liminal habla por sí misma:
“Llamaremos entonces época liminal a estos momentos en que las sociedades entran a un umbral histórico, a un pórtico que separa un tiempo histórico cansado, meramente inercial, que deambula como un zombi, de un nuevo tiempo histórico que aún no llega, que tampoco se anuncia, que no se sabe cómo será, pero que todos esperan que algún rato llegue.
El tiempo liminal supone que el viejo horizonte predictivo con el que las personas organizaban, real e imaginariamente, la orientación de sus vidas a mediano plazo ha colapsado, se ha extinguido. Por tanto, la incertidumbre táctica en medio de una clara certidumbre estratégica, tan propia de la volatilidad diaria de la modernidad, ahora ha sido sustituida por una certidumbre táctica de que no hay ninguna certidumbre estratégica.
Al paralizarse el horizonte predictivo, no hay un mañana; no hay un destino al cual aferrarse para sortear la previsible aleatoriedad táctica de las cosas del mundo. Y, al no haber un mañana, entonces tampoco hay un tiempo histórico entendido como una sucesión encadenada de eventos que nos acercan a un destino compartido. Es el tiempo de un tiempo histórico suspendido en el que los vertiginosos acontecimientos se suceden no como suma acumulativa dirigida a una meta, sino como eventos caóticos, sin sentido ni vocación.”
No es destino manifiesto el declive hasta el colapso total de la humanidad, ya sea debido a una crisis medioambiental o a una pandemia. Tampoco es la respuesta política de tratar de huir a pequeñas comunidades, como se infiere del final de Itu Ninu, ya que resulta contraproducente. Ni las pequeñas comunidades aisladas la respuesta a problemas de escala global. Los únicos que ven esta salida como una opción viable son los multimillonarios que están construyendo búnkeres y granjas en lugares aislados, para huir de las distopías que ellos mismos están generando.
Durante la pandemia, Slavoj Žižek señalaba cómo “algo que antes se creía imposible” ahora estaba sucediendo, en referencia no al virus del COVID-19, sino al hecho de que por un momento todos los dogmas del capitalismo neoliberal se vieron superados y los gobiernos de todo el mundo intervinieron activamente en la economía, coordinándose y planificando para asegurar la vida humana. En lugar de extraer el núcleo negativo de la pandemia para imaginar mayores catástrofes, se pueden extraer las lecciones que demuestran que es posible hacer frente a una emergencia de esa magnitud de forma colectiva. Para este fin, Žižek sostiene que es necesario reinventar la idea del comunismo, que como mínimo debe contemplar un Estado eficiente con poder para intervenir en la economía y proveer servicios básicos, una fuerte cooperación internacional entre Estados y una robusta movilización social local (Žižek, 2020, p. 48 y p. 103). Solo así será posible salir del tiempo liminal que vivimos, hacer frente a las crisis actuales y dejar de soñar con distopías.
Referencias:
· García Linera, Álvaro. (2021) “Tiempo histórico liminal.” Jacobin América Latina, 5 de enero. Recuperado de: https://jacobinlat.com/2021/01/tiempo-historico-liminal/.
· Rushkoff, Douglas. (2022). “The Super-Rich ‘Preppers’ Planning to Save Themselves from the Apocalypse.” The Guardian, 4 de septiembre de 2022. Disponible en: https://www.theguardian.com/news/2022/sep/04/super-rich-prepper-bunkers-apocalypse-survival-richest-rushkoff
· Wolmart, Gregory. (2017) “On Anamorphic Adaptations and the Children of Men.” International Journal of Žižek Studies 11, no. 2. Disponible en: https://zizekstudies.org/index.php/IJZS/article/view/981.
· Žižek, Slavoj. (2020) Pandemic! Covid-19 Shakes the World. Cambridge, UK, and Medford, MA: Polity.
Filmes:
· Cuarón, Alfonso, dir. Children of Men. Universal Pictures, 2006.
· Jansen, Itandehui, dir. Itu Ninu: Cumbres de maíz. México y Reino Unido: 2023.
· Cuarón, Alfonso, dir. The Possibility of Hope. Esperanto Filmoj y New Wave Entertainment, 2007.
· Cinéfilos en Apuros. “PÓDCAST: ITU NINU, ciencia ficción mexicana hablada en mixteco; con la directora Itandehui Jansen.” 24 de julio de 2025, disponible en: ttps://www.youtube.com/watch?v=BdfKoPytCHw.
[1] El protagonista del filme, Theo, es el prisma a través del cual vemos todo este trasfondo, independiente de su respuesta al ambiente (Wolmart, 2017). En cambio en Itu Ninu, ni Sofía ni Ángel muestran esté trasfondo. Su aislamiento y soledad, así como su creciente relación. es lo que resalta al verlos.
[2] Algunos de estos aspectos los discute la directora en entrevista para Cinéfilos en apuros.


